jueves, 5 de noviembre de 2015

ENSAYO: Redes 159: Dar para ser felices


ESTAMOS DISEÑADOS MÁS PARA COMPARTIR QUE PARA COMPETIR

Para la mayoría de psicólogos, el altruismo cumple un papel muy importante en la felicidad humana. Según exponen Michael Norton y Edgard Punset la inversión de dinero y tiempo en otras personas aumenta considerablemente nuestra felicidad. Esto se debe al principio de reciprocidad el cual expone la proporcionalidad de la felicidad de los demás con la propia. A pesar de buscar la felicidad común, el humano también tiende a sentir felicidad con el sufrimiento ajeno esto se debe a la dualidad de impulsos que lo conforman tanto el de crueldad como el de amabilidad. A pesar de su dualidad, este escrito se centrará en el impulso de amabilidad mostrando como se ve influenciado por el dinero, la comunicación, la salud y los cambios, y como estos elementos junto con el compartir aumentan la felicidad individual.

“Ganar más dinero nos hace aún más felices  si invertimos en los demás” (Punset E. , 2013) El dinero no es una necesidad para la felicidad pero si una gran influencia para ella. Aumenta temporalmente nuestro grado de felicidad pero luego de un tiempo retornamos a nuestro estado inicial. Esto se debe al provecho sacado de él en especial si solo se invierte en el consumo personal, pero la felicidad tiende a ser mayor y duradera si la inversión de nuestros ingresos es en el consumo común o se comparte. En el video dirigido por Punset: Redes 159, se realizó un experimento, el cual consistió en darle a dos grupos un sobre de dinero, el primero debía gastarlo en ellos mismos; el otro, en los demás. Al final se concluyó por el grado de felicidad “los del segundo equipo estaban más felices” pues las sonrisas de los demás los alentaban y estos estímulos reducían su nivel de secreción de cortisol. Por otro lado, aquellos que solo gastaron en sí mismos se mantuvieron en el mismo nivel a como empezaron, esto se debe según plantean los psicólogos a “que las personalidades egoístas tienden a producir más cortisol inhibiendo la secreción de adrenalina”, la cual permite momentos de euforia. Deteniéndonos en el primer grupo, aquellas personas egoístas suelen sentir más vergüenza y estrés conllevando a experimentar mayores problemas de salud.

Tal como expone nuestro título, el segundo factor influyente en la amabilidad es la comunicación y  por ende el contacto físico. Ambos factores van ligados por la manera de establecer relaciones. Cuando una persona habla con otra su primer contacto físico tiende a ser el visual y luego se procede al palpable.  El involucrar nuestro contacto nos hace más felices por lo tanto es mejor hacer parte de un regalo que mandarlo anónimamente. Por lo anterior, no me refiero al contacto social como un requisito para la felicidad pero si la aumenta considerablemente. Un ejemplo presente en el video nos expone el aumento de la felicidad sin necesidad del contacto físico. Este muestra en filadelfia, al terminar de almorzar, a una pareja la cual decidió pagar su propia cuenta y le de otra mesa aparte. Posterior a esto, los clientes de la mesa pagada se sintieron más felices y volvieron a repetir este mismo patrón.
Dentro del factor de la comunicación y el contacto social, nuestro rendimiento también se ve influenciado. Punset expresa “aquellas personas que trabajan desde la casa luego de seis minutos tienden a dispersarse, revisar noticias y redes sociales por lo que tienden a hablar más.” Con base en esto, Norton concluye que el nuestro éxito y rendimiento depende en gran medida de los demás, del trabajo en equipo. “El altruismo es el motor de éxito de nuestra manada” Pinker.

Dentro de una encuesta realizada, se determinó que a diferencia del dinero, la salud y los cambios intencionados y circunstanciales son requisito para la felicidad, y para lograr mantenerla duradera es necesario cuidar el organismo y mantener un equilibrio entre estos dos cambios. Según los resultados, las mujeres son más propensas a ser felices y de la misma manera tienden más a la depresión a causa de sus variaciones hormonales por esta razón son quizá quienes más requieren del cuidado corporal para evitar malos cambios los cuales pueden disminuir su grado de felicidad. También se pudo determinar “tanto casados como solteros gozan de la misma felicidad” es decir,  no hay grado de diferenciación. Este, viene siendo de vital importancia a la hora de distinguir los dos cambios para poder maximizar nuestro grado de felicidad. “Para maximizar la felicidad hay que distinguir entre cambios intencionados y circunstanciales”. A diferencia de los primeros, los cambios circunstanciales tienden a ser más pasajeros y por esto me refiero a los cambios de casa, los aumentos de sueldos, la mejora de las comisiones, los aumentos de las primas los cuales brindan felicidad momentánea y luego cuando todo es consumido nuestra felicidad retorna al grado inicial. Por esta razón es necesario esforzarse más para producir cambios intencionados, los cuales influyen en  nuestra energía y esfuerzo a la hora de realizar una actividad. En últimas, son ellos quienes  nos mantienen en equilibrio y nos hacen ser más felices.


En conclusión, influencias como las del dinero, el contacto social y los cambios circunstanciales aumentan momentáneamente nuestra felicidad y así mismo nuestra manera de compartir con los demás. Pero es solo la salud, la verdadera comunicación y los cambios intencionales quienes nos permiten desarrollar una amabilidad constante y duradera.