
¿QUÉ GANAMOS CON PLAGIAR?
Desde la época escolar, la mayoría de nosotros hemos estado
acostumbrados a plagiar, a convertir ideas ajenas en propias sin
reconocer al creador de ellas. Al llegar a la universidad muchos continúan con
la idea de “cambiar una que otra palabra” para que el profesor no se dé cuenta
del plagio cometido. Pero, con las nuevas fuentes de investigación utilizadas
por el profesorado y gracias a la inteligencia educativa se ha hecho posible la
identificación inmediata de este hecho. Ahora, ellos pueden reconocer con
facilidad cuando un estudiante hace copia de un compañero, adapta un
texto sin reconocimiento de la fuente consultada, utiliza el texto original de
la fuente en su trabajo sin darle el reconocimiento a ella, y no cita en
comillas cuando copia literalmente.
Esto último, fue lo tratado en clase de ensayos de opinión en donde el
estudiante tomando el rol de evaluador identificó ejemplos de plagio escritos
por algunos de sus colegas. En ellos, él identificó exactamente los diferentes
casos nombrados anteriormente. Además, encontró que en algunos casos el plagio se
debía a la ignorancia del escritor a la hora de presentar la bibliografía. En
otros, debido a la extensión de la parte plagiada su causante fue la pereza mental.
Posterior a esto el profesor compartió las sanciones recibidas por los jóvenes y como sus consecuencias determinaron sus vidas académicas.
Ahora bien, estudiemos dos de las causantes que llevan a que un
estudiante decida plagiar, la escasez de contenido y la ignorancia a la hora de
referenciarlo. El afán por obtener herramientas para hacer un escrito
conlleva a una investigación incompleta sobre el tema llevando al estudiante a conformarse con pocas fuentes y así mismo a centrarse únicamente en las ideas presentadas.
Al no tener más recursos para desarrollar un nuevo criterio, acude a adoptar o
copiar directamente el contenido investigado. Continuando, su negligencia o
ignorancia en la producción formal escrita, es decir a la falta de
referencias y citaciones de las ideas adoptadas, desemboca en el plagio.
Para evitar las causantes anteriores y evitar el plagio, el estudiante
puede recurrir a fuentes virtuales facilitantes de la búsqueda de contenido y ayudantes en la exposición formal de la bibliografía requerida. Entre
estas fuentes la tratada en clase fue End Note una aplicación cuya función radica en la creación de un perfil para el
estudiante en donde tiene acceso a todos los recursos investigables, desde revistas y
blogs hasta libros completos que le permitirán ampliar su perspectiva sobre el
tema a desarrollar. Su fácil
acceso le permite guardar en diferentes carpetas las lecturas desarrolladas y de igual manera le presenta la lista de bibliografía almacenada.
Esta lista, le ahorrará tiempo a la hora de referenciar pues le arrojará en
archivos de Word las fuentes completas de información.
Habiendo desarrollado estas dos causas y una de las soluciones para
evitar el plagio, hago una invitación a todos los estudiantes a dejar de lado
su negligencia y su pensamiento de querer dejar todo para última hora, y más
bien centrarse a mejorar su producción escrita la cual es en últimas el reflejo
de quien escribe. Si realmente quiere mantener una imagen de respeto y
aceptación le invito a dejar de lado el plagio pues no gana nada con hacerlo,
más bien pierde identidad y reconocimiento del resto de sus compañeros y
profesores. El reconocimiento empieza con la exposición transparente y clara de
ideas propias e innovadoras, por eso le invito a que seamos una generación de
innovación donde el plagio sea dejado a un lado y produzcamos en cada uno de
nuestros escritos originalidad.
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